Amenities para viviendas turísticas: qué formatos elegir

Los amenities son uno de esos pequeños detalles que el huésped encuentra nada más llegar a una vivienda turística. Gel, champú, jabón y otros productos de higiene ocupan poco espacio, pero su formato influye en la presentación, el coste, el almacenamiento y el trabajo necesario para preparar cada estancia.

No existe una única solución adecuada para todos los alojamientos.

Una vivienda con pocas reservas puede priorizar la sencillez. Un gestor con veinte apartamentos puede valorar más la facilidad para estandarizar, almacenar y reponer. Una vivienda orientada a estancias largas puede necesitar cantidades distintas a otra con reservas de una o dos noches.

Por eso conviene elegir los amenities teniendo en cuenta tanto la experiencia del huésped como la operativa de quien prepara la vivienda.

¿Qué amenities suele ofrecer una vivienda turística?

La selección dependerá del nivel de servicio y del posicionamiento del alojamiento.

Entre los productos más habituales pueden encontrarse:

  • Gel de baño.
  • Champú.
  • Jabón de manos.
  • Acondicionador, cuando forme parte de la propuesta.
  • Otros productos de higiene o cortesía.

No es necesario ofrecer una lista extensa.

En muchos casos resulta más útil escoger unos pocos productos, mantenerlos disponibles de forma consistente y utilizar un formato que sea fácil de revisar y reponer entre estancias.

Tres formatos principales para el huésped

Para gel, champú y otros productos de higiene pueden utilizarse distintos sistemas.

Los tres más habituales son:

  1. Monodosis o envases individuales.
  2. Dispensadores.
  3. Envases de mayor tamaño.

La principal diferencia no está únicamente en el producto. Cada formato implica una forma distinta de preparar, revisar y reponer la vivienda.

Monodosis y envases individuales

Las monodosis contienen pequeñas cantidades de producto en sobres, botellas u otros envases individuales.

Ventajas

Una de sus principales ventajas es la facilidad para establecer un estándar.

El gestor puede determinar, por ejemplo, cuántas unidades se dejan por estancia o por huésped.

También permiten:

  • Preparar una cantidad concreta antes de cada reserva.
  • Identificar fácilmente las unidades utilizadas.
  • Mantener el producto cerrado hasta que lo abre el huésped.
  • Controlar el consumo por unidades.
  • Presentar los amenities de forma ordenada.
  • Utilizar el mismo sistema en varias viviendas.

Aspectos a tener en cuenta

A medida que aumentan las reservas también aumenta el número de unidades que hay que almacenar y reponer.

Conviene valorar:

  • Cuántas unidades se dejan habitualmente.
  • Duración media de las estancias.
  • Número de huéspedes.
  • Espacio necesario para guardar las cajas.
  • Frecuencia de reposición.
  • Cantidad de envases generados.

Las monodosis pueden facilitar mucho el control, pero también requieren disponer continuamente de suficientes unidades.

Dispensadores

Los dispensadores permiten mantener gel, champú o jabón en un recipiente que permanece instalado o disponible en la vivienda y se rellena periódicamente.

Ventajas

Pueden reducir el número de pequeños envases utilizados y evitar tener que colocar nuevas unidades individuales en cada estancia.

También permiten:

  • Utilizar producto comprado en formatos mayores.
  • Mantener una presentación uniforme.
  • Reponer cuando el nivel baja.
  • Reducir el número de referencias individuales utilizadas en cada cambio.

Para operaciones con un número elevado de viviendas pueden ser una opción interesante si existe un sistema claro de mantenimiento.

Aspectos a tener en cuenta

Un dispensador también añade tareas.

Durante los cambios conviene comprobar:

  • Nivel de producto.
  • Limpieza exterior.
  • Estado del recipiente.
  • Funcionamiento correcto.
  • Identificación clara del contenido.

Además, alguien debe encargarse de rellenarlo.

Por eso no basta con comparar el precio del producto. También hay que valorar el tiempo necesario para mantener el sistema funcionando correctamente.

Envases de mayor tamaño

Otra opción es dejar una botella o recipiente de mayor capacidad para uso del huésped.

Puede resultar especialmente práctico en alojamientos con estancias más largas o cuando se quiere cuidar especialmente la presentación del producto.

Ventajas

  • Uso sencillo para el huésped.
  • Menor necesidad de colocar múltiples unidades pequeñas.
  • Puede funcionar bien en estancias largas.
  • Permite elegir productos con una presentación determinada.

Aspectos a tener en cuenta

Entre reservas debe comprobarse:

  • Nivel de producto.
  • Limpieza exterior.
  • Estado del envase.
  • Presentación.
  • Necesidad de sustituirlo o reponerlo.

El gestor debe decidir también qué criterio aplicar cuando un envase ya ha sido utilizado pero todavía contiene producto.

Comparación rápida de formatos

FormatoPrincipal ventajaPrincipal consideración
MonodosisControl sencillo por unidadesMayor número de unidades que almacenar y reponer
DispensadorMenos sustituciones individualesLimpieza, revisión y rellenado
Envase de mayor tamañoUso cómodo y buena presentaciónEstado, higiene y nivel entre estancias

No existe un ganador universal.

El formato adecuado será el que encaje mejor con la frecuencia de reservas, el tipo de huésped y la forma de trabajar del equipo.

Cómo se compra y repone el producto

El formato que ve el huésped y el formato que compra el gestor no siempre son lo mismo.

Por ejemplo, un dispensador puede rellenarse utilizando un envase profesional de mayor capacidad.

También existen productos concentrados u otros sistemas de reposición que permiten reducir el volumen de almacenamiento.

Dependiendo del producto, estos formatos pueden estar destinados a preparar o reponer el contenido de un recipiente y no necesariamente a entregarse directamente al huésped.

Antes de utilizar un sistema de este tipo conviene comprobar:

  • Instrucciones del fabricante.
  • Cantidad de producto que genera cada unidad.
  • Recipiente necesario.
  • Forma correcta de preparación.
  • Facilidad de almacenamiento.
  • Trabajo adicional que requiere la reposición.

La solución debe ser eficiente en la práctica, no únicamente sobre el papel.

¿Qué formato encaja mejor según la operativa?

La elección puede orientarse con algunas reglas sencillas.

Las monodosis pueden encajar mejor cuando:

  • Se quiere controlar el consumo por unidades.
  • Predominan las estancias cortas.
  • Se busca una preparación sencilla y repetible.
  • Resulta importante saber exactamente cuánto se repone.
  • Se gestionan varias viviendas con un mismo estándar.

Los dispensadores pueden encajar mejor cuando:

  • Existe un volumen elevado de reservas.
  • Se quiere reducir el uso de pequeños envases.
  • El equipo puede revisar y rellenar los recipientes de forma consistente.
  • Hay un sistema claro de mantenimiento.

Los envases de mayor tamaño pueden encajar mejor cuando:

  • Las estancias suelen ser más largas.
  • La presentación del producto tiene importancia.
  • Se quiere ofrecer una cantidad más generosa.
  • Existe un procedimiento claro para revisar su estado entre reservas.

No es necesario utilizar el mismo formato en todas las viviendas si existen diferencias reales entre ellas.

Una vivienda frente a varias

Con una sola vivienda resulta relativamente sencillo probar distintos formatos y cambiarlos si no funcionan.

Cuando se gestionan varias propiedades, las diferencias empiezan a multiplicarse.

Si cada vivienda utiliza un sistema distinto, aumentan:

  • Las referencias que hay que comprar.
  • El stock que hay que controlar.
  • Las instrucciones para el equipo.
  • El riesgo de llevar el producto equivocado.
  • La dificultad para calcular el consumo.

Por eso, cuando varias viviendas tienen necesidades similares, puede ser útil establecer un formato común y mantener excepciones únicamente cuando exista una razón clara.

Artículo relacionado: Cómo estandarizar los suministros cuando gestionas varios apartamentos turísticos.

Tener en cuenta la duración de las estancias

Una reserva de una noche y una estancia de diez días no necesariamente requieren la misma cantidad de producto.

El gestor puede establecer un nivel básico y después adaptar determinados amenities según:

  • Duración de la reserva.
  • Número de huéspedes.
  • Tipo de alojamiento.
  • Política de reposición durante la estancia.

No es necesario convertir cada reserva en un cálculo complicado.

Lo importante es evitar que el estándar esté diseñado únicamente para estancias cortas si una parte significativa de las reservas tiene mayor duración.

Coste por estancia, no solo precio del producto

Comparar amenities únicamente por precio unitario puede resultar engañoso.

Un producto puede parecer barato por litro y generar más desperdicio o más trabajo de reposición.

Otro puede tener un precio unitario superior pero permitir controlar mejor el consumo.

Por eso resulta más útil preguntarse:

¿Cuánto cuesta realmente preparar este servicio para una estancia?

Para valorarlo pueden influir:

  • Cantidad utilizada.
  • Unidades repuestas.
  • Posible desperdicio.
  • Frecuencia de reposición.
  • Almacenamiento.
  • Tiempo necesario para preparar y revisar el producto.

Artículo relacionado: Cómo calcular el consumo de suministros de una vivienda turística.

El formato también tiene un coste operativo

El precio de compra es solo una parte del coste.

Cada formato puede requerir distintas tareas.

Con una monodosis, alguien debe contar y colocar unidades.

Con un dispensador, alguien debe comprobar el nivel, limpiarlo y rellenarlo.

Con un envase grande, alguien debe revisar su presentación y decidir cuándo sustituirlo.

Una pequeña diferencia de precio puede ser menos importante que el tiempo que el sistema añade a cada cambio de huésped.

Por eso, cuando se gestionan muchas viviendas, conviene valorar también la facilidad de trabajo del equipo.

La presentación también importa

Los amenities cumplen una función práctica, pero también forman parte de la experiencia del huésped.

Conviene valorar:

  • Diseño.
  • Calidad percibida.
  • Facilidad de uso.
  • Coherencia con el alojamiento.
  • Estado del producto en el momento de la entrada.

La presentación y calidad deberían ser coherentes con el posicionamiento y la experiencia que el alojamiento quiere ofrecer.

No se trata necesariamente de ofrecer el producto más caro, sino de mantener un estándar adecuado y consistente.

No hace falta ofrecer demasiados productos

Más referencias también significan más compras, más stock y más elementos que revisar.

Para muchos alojamientos puede ser suficiente una selección sencilla de:

  • Jabón de manos.
  • Gel.
  • Champú.

A partir de ahí pueden añadirse otros productos cuando tengan sentido para el tipo de huésped o el posicionamiento de la vivienda.

La consistencia suele aportar más que una lista extensa de amenities que no siempre se repone de la misma manera.

Probar antes de extender el formato

Cuando se gestiona una cartera de viviendas y se está considerando un cambio importante, puede ser útil probar primero el nuevo sistema en unas pocas unidades.

Durante ese periodo se puede observar:

  • Consumo.
  • Facilidad de reposición.
  • Tiempo necesario.
  • Espacio utilizado.
  • Presentación después de varias estancias.
  • Incidencias detectadas por el equipo.

Si el formato funciona, puede extenderse posteriormente a más viviendas.

Esto permite tomar la decisión con datos reales de la propia operativa.

Una orientación sencilla para elegir

Antes de decidir el formato, conviene responder a estas preguntas:

  1. ¿Cuántas viviendas gestiono?
  2. ¿Cuántos cambios realizo normalmente al mes?
  3. ¿Cuál es la duración habitual de las estancias?
  4. ¿Cuánto espacio tengo para almacenar producto?
  5. ¿Quién realiza la reposición?
  6. ¿Necesito controlar el consumo por unidades?
  7. ¿Qué presentación quiero ofrecer?
  8. ¿Cuánto trabajo añade el formato en cada cambio?
  9. ¿Es fácil mantener suficiente stock?
  10. ¿Puedo utilizar el mismo sistema en varias viviendas?

Las respuestas permiten comparar formatos desde un punto de vista operativo y no únicamente por su precio de compra.

Elegir un formato que funcione en la práctica

El mejor formato no es necesariamente el más barato ni el más vistoso.

Es el que permite ofrecer una presentación adecuada sin complicar innecesariamente cada cambio de huésped.

Monodosis, dispensadores y envases de mayor tamaño pueden funcionar bien cuando encajan con el tipo de estancia, el volumen de reservas y la organización del gestor.

Cuando se administran varias viviendas, además, conviene valorar si el sistema puede utilizarse de forma común en una parte importante de la cartera.

Amenities y suministros para viviendas turísticas

En Zacaro trabajamos con amenities y otros suministros para viviendas turísticas y profesionales que necesitan comprar y reponer productos de forma recurrente.

Puedes consultar los formatos disponibles en nuestra sección de Suministros para VUT.

También puedes consultar nuestras guías sobre qué suministros necesita un gestor de viviendas turísticas, cómo estandarizar los suministros cuando gestionas varios apartamentos turísticos y qué consumibles hay que reponer después de cada huésped.

¿Buscas un formato o producto que todavía no aparece disponible? Consúltanos. La selección irá ampliándose en función de las necesidades reales de los profesionales con los que trabajamos.

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