Airbnb y Booking.com pueden ser canales muy eficaces para conseguir reservas. Reúnen una gran cantidad de demanda, permiten que viajeros que nunca han oído hablar de una vivienda puedan encontrarla y proporcionan herramientas que simplifican buena parte del proceso de reserva.
Utilizarlas no es, por sí mismo, un problema.
El riesgo aparece cuando prácticamente toda la capacidad de una VUT para conseguir huéspedes depende de una o dos plataformas. Si cambia la visibilidad del anuncio, aumentan los costes de distribución, se modifican determinadas condiciones o surge una incidencia con una cuenta, el propietario dispone de pocas alternativas para generar demanda.
Reducir esa dependencia no significa abandonar Airbnb o Booking.com ni intentar trasladar fuera de ellas reservas que las propias plataformas han conseguido. Significa construir, poco a poco, otras formas de que los huéspedes descubran la vivienda, de manera que las grandes plataformas continúen siendo canales importantes sin convertirse necesariamente en la única fuente de negocio.
La forma práctica de hacerlo es avanzar por etapas: conocer primero de dónde vienen tus reservas, reducir una posible concentración en una sola plataforma, conseguir que la vivienda pueda encontrarse fuera de las OTAs, desarrollar una o dos fuentes adicionales de demanda y, cuando exista suficiente interés directo, crear un canal de reserva propio correctamente organizado.
No hace falta intentar hacerlo todo a la vez.
1. Empieza por medir cuánto dependes de cada canal
Antes de intentar diversificar, conviene saber de dónde proceden actualmente las reservas.
Un propietario puede tener la sensación de utilizar varios canales y descubrir, al revisar los datos, que el 80% o el 90% de sus ingresos sigue dependiendo de una sola plataforma.
Una forma sencilla de analizarlo es calcular qué porcentaje de las reservas y de los ingresos corresponde a:
- Airbnb.
- Booking.com.
- Otras plataformas.
- Reservas directas.
- Recomendaciones.
- Empresas o colaboradores.
- Otros canales propios.
También puede resultar útil comprobar si existen diferencias relevantes entre canales en precio medio, duración de la estancia, cancelaciones o resultado económico.
El objetivo inicial no es decidir cuál debería ser el porcentaje ideal de cada canal. Es conocer la situación real.
Una vivienda que obtiene el 90% de sus reservas a través de Airbnb puede estar funcionando perfectamente. Lo que tiene es una concentración comercial que el propietario debería conocer antes de decidir si merece la pena desarrollar otras fuentes de demanda.
Puedes empezar simplemente añadiendo una columna denominada “Origen de la reserva” a tu seguimiento mensual.
Después de varios meses podrás comprobar qué canales están generando realmente negocio en lugar de basarte únicamente en impresiones.
En Qué métricas debería seguir el propietario de una VUT explicamos cómo incorporar esta información al seguimiento habitual del alojamiento.
2. Diversificar plataformas y diversificar demanda no son lo mismo
Existe una diferencia importante entre depender de una sola plataforma y depender de las plataformas en general.
Una vivienda que pasa de recibir el 100% de sus reservas mediante Airbnb a repartirlas entre Airbnb y Booking.com ha reducido el riesgo asociado a un único intermediario.
Pero continúa dependiendo prácticamente por completo de plataformas externas para encontrar huéspedes.
Por eso conviene distinguir dos niveles de diversificación.
El primero consiste en no concentrar toda la distribución en una sola OTA.
El segundo consiste en desarrollar fuentes de demanda que nacen fuera de esas plataformas: recomendaciones, colaboraciones, búsquedas directas de la vivienda, una web propia, contactos comerciales u otras vías.
Ambos pueden tener sentido.
Si hoy prácticamente todas tus reservas llegan mediante una única plataforma, incorporar un segundo canal puede ser una de las formas más rápidas de reducir esa concentración.
Construir demanda propia suele ser más lento. Requiere que personas que todavía no están buscando tu vivienda dentro de Airbnb o Booking.com tengan alguna otra forma de descubrirla.
Una estrategia comercial sólida puede combinar ambas cosas.
3. El objetivo no debería ser abandonar Airbnb o Booking.com
Airbnb y Booking.com resuelven un problema difícil: ponen una vivienda delante de personas que ya están buscando alojamiento.
Esa distribución tiene valor.
Pagar una comisión puede ser perfectamente racional si a cambio se obtiene una reserva rentable que probablemente no habría llegado de otra forma.
Por eso, reducir dependencia no debería convertirse en una obsesión por alcanzar un porcentaje determinado de reservas directas.
Una vivienda puede mantener una presencia importante en Airbnb y Booking.com mientras desarrolla otras fuentes de negocio.
La pregunta más útil no es:
“¿Cómo dejo Airbnb?”
Sino:
“¿De cuántas formas distintas puede conseguir una reserva mi vivienda?”
Esa perspectiva permite conservar los canales que ya funcionan mientras se construyen alternativas.
Una estrategia de diversificación no debería obligarte a rechazar una buena reserva simplemente porque procede de una OTA.
4. Haz que la vivienda pueda encontrarse fuera de las plataformas
Una vivienda que únicamente se recuerda como “el Airbnb donde estuvimos en Córdoba” tiene pocas posibilidades de ser localizada de otra forma.
No hace falta convertir cada apartamento en una gran marca, pero sí puede resultar útil que el alojamiento tenga una identidad reconocible.
Para empezar pueden bastar tres elementos:
un nombre reconocible + una presentación coherente + un lugar propio donde encontrar información sobre la vivienda.
Ese lugar puede ser una página web sencilla con fotografías, características del alojamiento, información sobre la ubicación y una forma de contactar.
Haz una prueba.
Busca en Google el nombre de tu alojamiento.
Si una persona ha oído hablar de la vivienda por una recomendación, ¿podría encontrarla sin saber previamente que está publicada en Airbnb o Booking.com?
Si la respuesta es no, existe margen para construir una presencia propia.
Eso no significa que una web vaya a producir reservas automáticamente.
Su primera función puede ser mucho más sencilla: permitir que alguien que ya está buscando específicamente esa vivienda pueda reconocerla y encontrar información fiable sobre ella.
5. Una web por sí sola no crea demanda
Publicar una página web no equivale a crear un canal de reservas.
Para que tenga valor comercial, alguien tiene que llegar hasta ella.
Lo mismo ocurre con Instagram, Facebook o cualquier otro canal. Tener un perfil no diversifica la demanda si nadie descubre o reserva la vivienda gracias a él.
En lugar de intentar estar en diez sitios simultáneamente, conviene identificar una o dos fuentes de demanda que tengan sentido para el alojamiento.
Dependiendo de la vivienda, pueden ser:
- recomendaciones;
- viajeros que buscan expresamente el alojamiento por su nombre;
- empresas que necesitan alojamiento temporal para empleados o clientes;
- negocios cercanos;
- organizadores de eventos;
- bodas;
- traslados profesionales;
- determinados centros de actividad próximos;
- colaboradores locales;
- o contenidos muy vinculados con la zona concreta en la que se encuentra la vivienda.
Para una VUT en Centro Córdoba, por ejemplo, puede resultar más útil ofrecer información realmente práctica sobre su entorno inmediato que publicar contenido turístico genérico que podría pertenecer a cualquier web de viajes.
La pregunta útil es:
¿Quién genera viajeros que necesitan alojarse precisamente en esta zona y cómo podría conocer mi vivienda antes de abrir Airbnb o Booking.com?
Ninguna de estas fuentes tiene que sustituir inmediatamente a las plataformas.
Su valor está en que crea otra puerta de entrada.
6. Las recomendaciones pueden convertirse en un canal
Una recomendación es una de las formas más sencillas de generar demanda fuera de una OTA.
Pero para que funcione, la vivienda tiene que poder identificarse.
Imaginemos que un huésped dice a un amigo:
“Nos alojamos en un apartamento muy bueno en Córdoba.”
Eso es positivo, pero comercialmente aporta poco si el amigo no tiene forma de saber qué vivienda era.
Es diferente si puede decir:
“Busca este alojamiento; se llama X.”
y existe una presencia propia donde esa persona puede localizarlo.
La recomendación funciona especialmente bien cuando la vivienda ofrece una experiencia consistente. Nadie recomienda una propiedad simplemente porque tenga una página web.
El activo real es la combinación de:
experiencia satisfactoria + identidad reconocible + facilidad para volver a localizar el alojamiento.
7. Crea un canal de reserva directa cuando exista demanda para utilizarlo
Cuando una persona empieza a encontrar la vivienda por recomendación, búsqueda, colaboradores u otras fuentes independientes, necesitas decidir qué ocurre después.
Para una operación pequeña puede bastar inicialmente con una página clara, un procedimiento ordenado para comprobar disponibilidad y una forma definida de confirmar y cobrar la reserva.
Si aumenta el volumen, puede tener sentido incorporar:
- motor de reservas;
- pagos online;
- disponibilidad en tiempo real;
- automatización;
- y sincronización con otros canales.
Pero existe un orden lógico.
Primero desarrolla alguna capacidad para generar demanda independiente. Después invierte en la infraestructura necesaria para convertir esa demanda en reservas.
Un motor de reservas sofisticado instalado en una web que nadie visita no reduce la dependencia de Airbnb o Booking.com.
8. Si utilizas varios canales, la sincronización pasa a ser crítica
Diversificar tiene también una consecuencia operativa.
Cuantos más canales utilices, más importante resulta mantener correctamente sincronizada la disponibilidad.
Si una noche puede venderse simultáneamente en Airbnb, Booking.com y un canal propio, necesitas un procedimiento que evite que dos personas puedan reservar las mismas fechas.
Para una operación muy pequeña puede existir inicialmente una solución sencilla. A medida que aumenta el número de canales, viviendas o reservas, puede resultar conveniente utilizar herramientas de gestión y sincronización más completas.
La decisión no debería basarse únicamente en añadir más plataformas.
Cada nuevo canal incorpora también trabajo:
- actualizar disponibilidad;
- gestionar precios;
- revisar condiciones;
- atender reservas;
- conciliar cobros;
- y mantener la información del alojamiento consistente.
Diversificar tiene sentido cuando aumenta las oportunidades comerciales sin convertir la operación en un sistema difícil de controlar.
9. Una reserva directa también tiene costes y responsabilidades
Directo no significa gratuito.
Una plataforma puede encargarse de determinadas partes de la reserva que, cuando vendes directamente, pasan a depender de tu propia operación.
Hay que organizar correctamente:
- disponibilidad;
- precios;
- condiciones;
- cobros;
- cancelaciones;
- atención al huésped;
- documentación;
- facturación cuando corresponda;
- protección de datos;
- y las demás obligaciones asociadas a la estancia.
En Andalucía, las condiciones relativas al precio, reserva, anticipos y, en su caso, cancelación deben detallarse y publicitarse antes de contratar. Al realizar la reserva debe facilitarse además al usuario un justificante con la información correspondiente sobre la reserva. Puedes consultar estas obligaciones en el Decreto 28/2016, de 2 de febrero, por el que se regulan las viviendas de uso turístico. (Junta de Andalucía)
Cuando la contratación se realiza por internet también entran en juego las obligaciones aplicables a la contratación electrónica. La Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico regula, entre otras materias, la información que debe facilitarse antes y después de la celebración de contratos electrónicos. (BOE)
Por tanto, un canal directo debería plantearse como una verdadera vía comercial, no simplemente como un formulario improvisado destinado a evitar una comisión.
10. No intentes convertir una reserva de Airbnb en una reserva directa
Aquí hay que distinguir claramente el origen de la demanda.
Airbnb prohíbe solicitar o animar a los usuarios a trasladar fuera de la plataforma reservas actuales, futuras o repetidas. Su política incluye, entre otros ejemplos, ofrecer descuentos para reservar fuera de Airbnb o utilizar enlaces y datos de contacto con el objetivo de desviar reservas. Puedes consultar directamente la Off-Platform and Fee Transparency Policy de Airbnb. (Airbnb)
Por tanto, reducir dependencia no debería consistir en utilizar Airbnb para encontrar al huésped y después intentar evitar la plataforma.
Eso no es construir demanda propia.
La demanda propia se genera antes e independientemente del intermediario: mediante recomendaciones, búsquedas directas, colaboradores, contenido, relaciones comerciales u otros canales que tú has desarrollado.
Además, las reglas no tienen por qué ser idénticas en todas las plataformas ni permanecer iguales con el tiempo. Si trabajas con varias OTAs, conviene revisar periódicamente sus condiciones y utilizar los datos facilitados por cada una únicamente para las finalidades permitidas.
11. Construye contactos propios, no una base de datos apropiada de las plataformas
Cuando una persona encuentra directamente la vivienda, realiza una consulta a través de tu web o efectúa una reserva directa, empieza a existir una relación comercial que no depende necesariamente de una OTA.
Eso puede tener valor a largo plazo.
Pero disponer de un correo electrónico o teléfono no significa que pueda utilizarse sin límites para enviar promociones.
La normativa española regula las comunicaciones comerciales electrónicas. Como criterio práctico, si quieres desarrollar una lista de personas interesadas en recibir futuras ofertas o novedades, conviene organizar un consentimiento adecuado y facilitar siempre una forma sencilla de dejar de recibir esas comunicaciones. La Ley 34/2002 regula específicamente las comunicaciones comerciales electrónicas, y la Agencia Española de Protección de Datos explica los criterios aplicables a la publicidad no deseada. (BOE)
Y vuelve a importar el origen del contacto.
Los datos proporcionados por una plataforma para gestionar una reserva deben tratarse de acuerdo con las reglas de esa plataforma.
Una base comercial realmente propia se construye mediante contactos obtenidos legítimamente a través de los canales de la propia vivienda.
12. No persigas reservas directas únicamente para ahorrar una comisión
Una reserva directa también tiene coste de adquisición.
Puede haber gastos de:
- web;
- motor de reservas;
- pasarela de pago;
- publicidad;
- herramientas de gestión;
- mantenimiento tecnológico;
- tiempo comercial;
- y atención al cliente.
Por eso:
ahorrar la comisión de una OTA no significa automáticamente que la reserva directa sea más rentable.
Para cada canal conviene comparar tres elementos:
1. Cuánto ingreso deja la reserva.
2. Cuánto cuesta conseguirla.
3. Si el canal puede producir reservas de forma repetida.
Una recomendación que apenas tiene coste puede ser extremadamente rentable aunque genere pocas reservas.
Una campaña publicitaria puede generar muchas reservas y ser poco atractiva si el coste necesario para conseguir cada una es demasiado elevado.
Y una OTA puede seguir siendo un excelente canal si genera reservas rentables de forma constante.
La comparación correcta no es simplemente:
“comisión frente a cero comisión”.
Es:
“¿cuánto me cuesta realmente conseguir y atender una reserva mediante cada canal?”
13. Trabaja también el anuncio dentro de las plataformas
Reducir dependencia no significa dejar de cuidar Airbnb y Booking.com.
Mientras sigan produciendo reservas, merece la pena mantener bien trabajados esos canales.
Fotografías, título, descripción, servicios, disponibilidad, precios y condiciones continúan influyendo en la capacidad del anuncio para competir.
Por eso la estrategia puede avanzar en dos direcciones simultáneamente:
mejorar los canales que ya generan negocio + desarrollar otros nuevos.
Si quieres revisar la primera parte, consulta Cómo mejorar el anuncio de una vivienda turística.
Y si el problema está principalmente en las tarifas, puedes continuar con Cómo fijar precios en una vivienda turística.
14. Diversifica poco a poco y mide el resultado
Reducir dependencia suele ser un proceso gradual.
Una vivienda que hoy recibe prácticamente todas sus reservas desde Airbnb difícilmente sustituirá una parte significativa de esa demanda simplemente publicando una página web.
Los nuevos canales necesitan tiempo para ser descubiertos, generar confianza y demostrar que pueden producir negocio de manera repetible.
Por eso conviene revisar mensualmente el origen de las reservas y de los ingresos.
Una secuencia razonable podría ser:
Primer paso: medir de dónde procede actualmente cada reserva.
Segundo paso: comprobar si existe una concentración excesiva en una sola plataforma.
Tercer paso: estudiar si otro canal de distribución puede aportar demanda adicional.
Cuarto paso: asegurarse de que la vivienda puede encontrarse fuera de las OTAs.
Quinto paso: probar una o dos fuentes independientes de demanda.
Sexto paso: crear o mejorar el sistema de reserva directa cuando esas fuentes empiecen a generar consultas.
Séptimo paso: medir después si realmente están apareciendo reservas que antes no existían.
Seis o doce meses más tarde, vuelve a mirar el mismo cuadro.
Si ahora existen reservas procedentes de recomendaciones, web, colaboradores u otras fuentes que antes no generaban negocio, has reducido realmente la dependencia.
Si únicamente has creado una web y varias redes sociales pero el 100% de tus reservas continúa llegando exactamente de los mismos lugares, has añadido presencia digital, pero todavía no has diversificado la demanda.
El objetivo es tener más de una forma de conseguir reservas
Airbnb y Booking.com pueden seguir siendo piezas centrales de la comercialización de una vivienda turística.
Abandonar un canal rentable únicamente para evitar una comisión puede ser una mala decisión.
Pero depender completamente de un solo intermediario tampoco es la única opción.
Una vivienda puede diversificar plataformas, construir una identidad reconocible, generar recomendaciones, desarrollar nuevas fuentes de descubrimiento y, cuando exista demanda suficiente, crear un canal de reserva propio.
La estrategia no debería plantearse como una guerra entre plataformas y reservas directas.
Una operación comercial más resistente puede utilizar ambas.
Las plataformas aportan distribución y acceso a demanda existente. Los canales propios pueden aportar diversificación y desarrollar una capacidad comercial menos dependiente de las decisiones de un único intermediario.
El objetivo no tiene que ser abandonar Airbnb o Booking.com. El objetivo es que tu VUT tenga más de una forma de conseguir reservas.
Si quieres delegar únicamente áreas como canales, anuncio, precios o reservas manteniendo el resto de tu operativa, puedes consultar Gestión a tu medida.
Si prefieres delegar una parte mucho mayor de la operación, consulta la Gestión Integral de viviendas turísticas en Córdoba.
También puedes encontrar más guías sobre comercialización, gestión y rentabilidad en Recursos para viviendas turísticas en Córdoba.
Última revisión: 19 de agosto de 2026
Fuentes
- Airbnb — Off-Platform and Fee Transparency Policy
- Airbnb — Paying and communicating through Airbnb
- Junta de Andalucía — Decreto 28/2016, texto consolidado
- BOE — Ley 34/2002, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico
- Agencia Española de Protección de Datos — Publicidad no deseada
